El sonido de las cosas, por Normanbates

Atracción por la electrónica, afición musical y un claro atisbo de locura sumergieron a Cristian Martinez en una dimensión experimental a partir de micrófonos de contacto que empezó a adherir a casi cualquier cosa que encontrara en su casa. Cualquier cosa, como un tubo de cartón, un masajeador de cabeza o un “cosito para hacer ñoquis” que, amplificados, se convierten en curiosas bases sonoras que Martinez ejecuta, mezcla y loopea en un set improvisado.

Kraft test drummie & Robert Plant

Todo empezó cuando Cristian Martinez — a.k.a. Normanbates — sumó a su prontuario de actividades alternas (teatro, diseño, producción musical) un taller de armado de drawdio, un sintetizador musical que utiliza propiedades conductoras de diversos materiales. La historia siguió cuando dejó de fumar, ahorró ese dinero que gastaba en cigarrillos y lo invirtió en componentes surtidos que compró como caramelos en una casa de electrónica. Lo que vino después es una especie de regresión a la infancia donde lo único que importa es tocar-todo-lo-que-aparezca-alrededor.

Homenaje serrano a John Cage

Frutas, mates, esponjas de metal o el sillón del living, son todos instrumentos en potencia que según la intensidad y tipo de contacto que emplee su ejecutor bien pueden recrear el sonido de un berimbau o permitir un “homenaje serrano a John Cage”, como el que hizo tocando las espinas de un cactus en algún jardín cordobés.

Frascus por Normanbates

РЕФЛЕКТОР (reflektor) en el Museo del Juguete San Isidro

Más información: https://vimeo.com/normanbates

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