Historia de la vajilla Colbo, de Colette Boccara

En los años 50, la arquitecta y ceramista Colette Boccara se muda a la Ciudad de Mendoza junto a su marido César Jannello, donde empieza a producir una serie piezas de vajilla en gres extraído personalmente de la cordillera mendocina. Este trabajo dará lugar a la tradicional línea de cerámicas “Colbo”, hoy un valioso patrimonio del diseño moderno argentino. En este post, el investigador Wustavo Quiroga, quien junto a Matías Jannello —hijo de la pareja— estuvo a cargo del proyecto de recuperación de este valioso patrimonio del diseño moderno argentino, nos cuenta su historia.

Hacia 1948, la pareja de arquitectos Colette Boccara y César Jannello, se traslada desde Buenos Aires —donde colaboraban con el arq. Amancio Williams— a la ciudad de Mendoza, con motivo del cargo asignado a Jannello como director de la Escuela de Cerámica de la Universidad Nacional de Cuyo.

La Escuela de Cerámica tomó la característica de escuela-taller, un formato novedoso para la época que permitía una incersión social de los conocimientos y resultados académicos. Colette comienza a realizar sus primeras piezas cerámicas únicas, y en poco tiempo visiona la sistematización de la producción.

Hacia 1953, la pareja proyecta la casa-taller en calle Clark de la Ciudad de Mendoza, donde Colette empieza a producir piezas en gres extraído personalmente de la cordillera mendocina. Esto le permitió realizar productos desde la materia prima hasta la pieza final, un ejemplo de aporte de valor en la cadena productiva, que con el tiempo llegará incluso hasta la difusión y comercialización de los productos.

Sus búsquedas se materializan en una serie de piezas triangulares en las que el diseño resuelve con inteligencia y belleza diversos problemas técnicos propios del material y la técnica de producción privilegiando siempre el desempeño de las piezas en situación de uso.

Luego de su separación con Jannello, vende su casa y entre 1960 y 1965 invierte todo el capital en la propiedad de calle Las Cañas esq. 25 de mayo de Guaymallén. Con el aporte de socios capitalistas realiza una importante ampliación de las instalaciones y adquiere maquinaria, estableciéndose como Colbo Gres Cerámico SCA. En 1967 su juego de vajilla característica por una fuerte y coherente línea formal, alcanza reconocimiento a su calidad con la Etiqueta Roja de Buen Diseño otorgada por el CIDI.

Durante la década del ’70, la empresa logra el mejor desempeño de su historia. De la mano de Matías Jannello (hijo), la fábrica mejora su eficiencia y productividad, avanza en el desarrollo de nuevas líneas y establece una fuerte presencia a nivel nacional e internacional. Establecen una producción de vajillas decoradas con serigrafías vitrificables de artistas como Bruno Jannello (hijo) o Líbero Badii, para darle valor agregado y personalidad.

A principios de los ’80, una trama de circunstancias asociadas a la realidad económico-política del país, concluyen con el cierre de la fábrica. Se interrumpe así la historia de uno de los contados casos de empresa dirigida por el diseño en la Argentina.

Colbo. Hoy.

Con el proyecto de recuperación patrimonial realizado por Fundación del Interior en la conformación de Guón! la colección de diseño mendocino, Wustavo Quiroga y equipo proponen recuperar a partir de los recursos disponibles la experiencia productiva, generar nuevos puestos de trabajo y dar continuidad a estas piezas de alto valor intrínseco.

Desde 2007, Matias Jannello junto a los jóvenes diseñadores Martín Endrizzi y Macarena Ponce, recuperan el knowhow de Colbo con su reapertura, doblando la apuesta por la innovación. Apoyados en nuevas tecnologías dirigidas por el diseño logran dar continuar a la herencia moderna y dar respuesta a la demanda de vajilla gourmet planteada por el fuerte desarrollo gastronómico-turístico del país. Prueba de este compromiso es la obtención del Sello de Buen Diseño recientemente otorgado por la Subsecretaría de Industria de la Nación.

Las nuevas piezas evolucionan la pureza formal, incorporan colores con esmaltes variados y se diversifican con aplicaciones serigráficas.

La vajilla de gres o porcela roja marcaron tendencia a nivel nacional y dejaron un rastro persistente en el imaginario de nuestra cultura material. Con la revalorización del Movimiento Moderno Latinoamericano a nivel internacional, este proyecto forma parte inseparable de nuestro patrimonio argentino.

* Texto por Wustavo Quiroga, republicado en DD.AA. con la autorización de su autor. Investigación de Fundación del Interior. Publicado originalmente por MALBA para la reedición de Colbo por parte de Janello Editora.

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